domingo, 29 de noviembre de 2009

Reflexiones sobre la Ley de Reforma política


Por:Enrique Aníbal Costanzo Partido de la Lealtad Sanluiseña Frente Popular
Hace pocos días el Poder Ejecutivo Nacional remitió al Congreso de la Nación un proyecto de ley por el cual se pretende instalar una amplia reforma en el sistema de partidos políticos que rigen en la actualidad, después de un trámite muy breve, sin mucha discusión se realizaron modificaciones y se sancionó en la Cámara de Diputados, previéndose la sanción definitiva para la próxima semana antes que la bancada oficialista quede mermada.
Después de la explosión del modelo neoliberal del año 2001 surgió en forma evidente la crisis de representatividad que padecían los electos, dado que al grito “que se vayan todos” las muchedumbres se dirigían hacia la Casa Rosada. Aun no se ha recuperado la confianza en la dirigencia, pero el Gobierno Nacional ha decidido tomar el toro por las astas y enviar un proyecto de ley que modifica la ley de partidos políticos, la ley de financiamiento de partidos y el Código Electoral.- Despues de reunirse con todo el mundo el Gobierno Nacional decidió remitir un proyecto sobre tres ejes:
1º: eleva los porcentajes mínimos para obtener y conservar la personería de los partidos políticos nacionales y de distrito, hoy, después de la modificaciones introducidas en la Cámara de Diputados, los porcentuales siguen siendo los mismos pero se incorporó la obligación de mantener el número de afiliados anualmente.
2º: crea las internas abiertas, simultaneas, obligatorias que denomina PASO y establece en consonancia con lo anterior, que debe ser avalado en forma previa por un numero mínimo de electorales (1 y 2 ‰ por mil - según el caso) y posteriormente obtener un resultado electoral de modo tal que quien no alcance el tres por ciento (3 %) de los votos válidamente emitidos del distrito no podrá participar en la elección general. Después de las modificaciones de la Cámara de Diputados esos últimos valores bajaron al 1,5 %.
3º: equilibra los gastos de publicidad al impedir que se pueda contratar privadamente la misma, sólamente se podrá hacer publicidad por los medios de prensa contratados por el Estado.
Lo difícil es determinar cuáles serán los efectos que provoca la normativa que se pretende sancionar, pero trataremos de considerar aquello que parece más probable. Con respecto al primer ítem, la intención enunciada por el mismo fundamento es reducir la cantidad de partidos que participen en las elecciones, sin embargo despues de las modificaciones introducidas ya no existe ninguna modificación. Como conclusión entonces, el Gobierno Nacional considera que el sistema se verá fortalecido si existen menos partidos políticos y para ello redobla los requerimientos formales y las exigencias burocráticas en persecución de los partidos más débiles en cuanto a estructura.
Nos parece que asoman aquí algunas falacias, en primer lugar relacionar el número de partidos políticos con las demandas sociales es en nuestra época absolutamente imposible. En la actualidad, los partidos políticos no representan a una sola demanda social ni a una sola clase social, sino que por el contrario son multidemanda y multiclasistas en procura de captar la mayor cantidad de votos, y ello no va a cambiar por más que se reduzca el número. La visión de que a cada clase social que expresa su demanda le debe corresponder un partido político es, en nuestra época, un anacronismo.
Por otra parte y no menos importante es el hecho de que relacionar la cantidad de votos con la representación si bien es lógico no deja de ser peligroso. En la realidad “líquida” que vivimos, los votantes cambian de partido rápidamente, en tanto y en cuanto los candidatos propuestos que pertenecen a esos partidos, no expresan lo que los ciudadanos quieren y por ende nadie se ata a un partido político. Por ello la reforma política va a profundizar esta situación más que cambiarla dado que ahora no importa ser afiliado o no, de todos modos cualquiera va a poder votar en las elecciones primarias sin necesidad de inscribirse. En nuestro país, con la historia de desapariciones físicas a partir de los listados partidarios (Partido Auténtico por ejemplo) ¿Quién va a querer afiliarse si, de todos modos, no sirve ni siquiera para decidir los candidatos? Con el agravante que la Justicia te reclama que las afiliaciones sean previa presentación de fotocopia del documento. La respuesta es sencilla, nadie.-
Pero resulta útil estudiar la historia reciente de nuestro pasado, en el año 2003 después de la debacle del gobierno nacional, el Partido Radical obtuvo el 2,34% en su candidatura nacional, lo que significa que si hubiera estado esta norma tal como ha sido proyectada originalmente simplemente no hubiera podido ser candidato Leopoldo Moreau, y dicho partido simplemente hubiera pasado a la disolución. ¿Es concebible que los ciudadanos que se sienten identificados con el Partido Radical hayan desaparecido de la noche a la mañana después de haber ganado en 1999 por el sesenta por ciento de los votos?. ¿O será que los votantes no tienen en su gran mayoría identidades partidarias definitivas y son independientes? Y si esta es la realidad ¿la norma propuesta sirve? Desde ya que no.
La primer consecuencia que producirá la ley es volver a reflotar las viejas identidades peronistas y radicales, a despecho de la intención de organizar la política nacional sobre la diada izquierda-derecha. La que nos parece que intenta el proyecto de ley en realidad es coartar la posibilidad de nuevas identidades políticas y volver a los cauces de lo ya conocido, y de este modo limitar la aparición de nuevas fuerzas políticas y obligar los ciudadanos que pretenden ejercer su derecho a discutir dentro de las estructuras partidarias ya instauradas. Lo que ha sucedido en estos últimos tiempos es que aquellos militantes que durante años se cansaron de verse sometidos a fraudes diversos dentro de los partidos mayoritarios decidieron armar una nueva estructura, porque en realidad resultaba más fácil y generaba menos gastos. Ahora de golpe se pretende volver sobre ese estado de cosas y generar una primaria obligatoria que en definitiva servirá en primer instancia para consolidar las viejas estructuras, pero a la postre generara mayor desaliento a la participación y en ultimo caso, violencia.-
En resumen nos parece que el proyecto esconde un deseo de solucionar problemas internos del PJ, mediante la simple receta de obligarlos a participar en una elección primaria a los disidentes, pero en esta visión que desnuda a quien lo propulsa se omite la consideración del verdadero problema, que es la falta de participación popular en las decisiones y en la vida política del país. Cada vez que la clase política dice una cosa y hace otra, la gente se aparta de la política.
Perón solía decir que había creado un movimiento para evitar que una camarilla pretenda apropiarse del Peronismo, el proyecto pretende hacer exactamente al revés ¡Crear un partido para ahogar el movimiento!
Populardesanluis@yahoo.com.ar

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