domingo, 8 de noviembre de 2009

Opinión política

Diputado Luis Zavala
Diputado Cobo a la derecha

Varios diputados abandonan el barco
SE NIEGAN A SEGUIR SIENDO "LEVANTAMANOS"
Por J. Chiclana
En los últimos días volvió a hacer eclosión el difícil rompecabezas del rodriguesaaísmo,
donde forman diversos sellos, partidos y agrupaciones, nacionales, provinciales y municipales, de diferente pelaje y condición y en diverso grado de obsecuencia servil.
El que parece ser punto central de la ruptura de estos últimos días es intentar algún grado libertad para proponer y discutir los proyectos de ley; en este caso los abanderados del asunto son los diputados mercedinos Carlos Cobo y Luis Zavala, el primero que representa a un partido municipal y el segundo, vieja hechura pejotista.
Plantear libertades dentro del oficialismo cerrado de los Rodríguez Saá significa el camino del Gulag. Pero, en este caso, los rebeldes se tomaron de una brecha abierta anteriormente por los senadores Freixes y Leyes y llegaron a sumar a los diputados Peralta y Foresto que responden al dúo anterior. De tal forma los cuatro diputados tomaron distancia de la obsecuencia ciega del pulista Braverman y del jefe de bloque Surroca cuando querían incorporar al ex gobernador Adolfo Rodríguez. Saá a un homenaje de la democracia cuando no tenía nada que hacer allí.
La discusión se hizo muy dura en la Cámara el miércoles pasado, entre pejotistas y aliados; y surgieron de la misma los siguientes puntos claves para entender este entuerto y en que medida puede influir en la futura composición y funcionamiento del Legislativo luego del 10 de diciembre, cuando asuman los nuevos legisladores.



Los puntos de disidencia



Lo que Freixes y Peralta planteaban, y ahora con el aval de Cobo y Zavala, se trata de una reiteración de lo que tramitara el bloque de interior, que hace diez años encabezara Carmelo Mirábile ante la desesperación de Alberto Rodríguez Saá, que buscaba desarmar el P.J. y pasar todo el oficialismo al PUL. Ahora la presión y las diferencias son bastantes mas amplias.
En primer lugar los diputados y senadores rebeldes del oficialismo se quieren negar al «levantamanos», vieja costumbre del servilismo rodriguesaaísta, que obliga a sus legisladores a votar sin analizar los proyectos de ley que les manda el Ejecutivo. Esto de por si sería un tremendo punto de disidencia y que cuestiona profundamente la conducción de los Hermanos. Pero hay más.
El segundo punto es más amplio y fue esbozado de esta forma por el mercedino Luis Zavala, «no queremos el pensamiento único». ¡Tremendo! Sería un ponderable punto a favor de esta gente; si no fuera que desde hace varios años, ellos también hicieron gala de ese servilismo absoluto que ahora desprecian.
Y por último, los disidentes, cuestionan abiertamente a las autoridades del bloque oficialista –de nombre PJ y Partidos Aliados, encabezado por Surroca y Braverman- y deciden formar otra entidad con el nombre de Bloque Federal. Y les enrostran malamente que los han tenido «dos años discriminados». Acusación fulera si tenemos en cuenta que Braverman ha pasado por organismos de derechos humanos y que no debería ser insensible a estos temas. Y Surroca llegó a manejar el gobierno de la Provincia durante la breve gobernación de Alicia Lemme.



¿Se pone en riesgo la mayoría oficialista de las Cámaras?



Cuatro que se van ahora, cuatro elegidos por el Acuerdo que venían del PJ; otros ocho que son de los partidos de la oposición, dos o tres dudosos. En varios cenáculos partidarios se comienzan a realizar operaciones sumatorias de los sectores que se oponen a los Rodríguez Saá y los que se les van desgranando. El tema es calibrar desde ahora si el oficialismo mantendrá fácilmente su mayoría en las Cámaras, que en Diputados es de 22 votos –sobre 43-, y en el Senado de cinco –sobre nueve-.
Todas las variantes de análisis llevan al punto de concluir que no peligraría esa mayoría. Pero siempre y cuando no aparezca una nueva escisión. En tal caso, uno o dos votos serían claves. Y sabemos lo que pasa en ese caso: el poder de negociación y presión de esa gavillita sería inmenso. Se está viendo con el voto de Pérsico en el senado nacional.
Mientras tanto, el día 10 de diciembre se acerca y el bloque del PJ y Aliados deberá cortar el bacalao de los cargos, de los ñoquis de gestiones anteriores y de las comisiones. Y puede armarse otra nueva trifulca de resultado muy incierto. Cobo aseveraba que «la cámara está en situación anárquica, sin conducción: que las comisiones no funcionan, no hay democracia...»
¡Hay muchachos, que tarde que han venido!.

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