Sentados sobre la billetera del Gobierno puntano
Proveedores médicos cortarían los servicios de DOSEP por falta de pagos. También frenarían obras públicas por falta de pago a contratistas y habría otras marchas en reclamo de aumentos en los próximos días.
Proveedores médicos cortarían los servicios de DOSEP por falta de pagos. También frenarían obras públicas por falta de pago a contratistas y habría otras marchas en reclamo de aumentos en los próximos días.
Mientras en los principales noticieros nacionales se informa sobre la panacea de la provincia de San Luis, los puntanos atraviesan una realidad económica muy difícil; tanto que muchos empresarios ya están abriendo horizontes en otras provincias como Córdoba, Bs As o Santa Fe y muchos pobres diablos vieron llegar como maná del cielo los 180 pesos por hijo que entregara la Nación.
El principal problema sería la firme decisión política del Gobernador -siguiendo una vieja tradición motinera-, de «no soltar ni un peso de más en un año que no es político». Por este motivo no hubo aumentos de salarios, se redujo el sueldo docente y se paga salteado a los médicos o no se paga usando de la Ley de «emergencia».
Así tenemos, por ejemplo, en cuanto a los bajos salarios de San Luis que, mientras un médico en Mendoza en un cargo full time está recibiendo de sueldo entre doce y trece mil pesos, con valores de consulta de 19 pesos; y en Córdoba un médico part-time
recibe 3.200 nacionales por medio día de trabajo. Lo mismo pasa con docentes, que son los peores pagos del país.
Por la Ley de emergencia economica, o simplemente para evitar salidas de fondos, en Dosep hay atrasos de pagos a sanatorios, círculo médico y profesionales varios; a los bioquímicos se les abona un mes si, y un mes no; la cuestión es que hay atraso de cinco meses en lo que va de este año.
En los contratos del Estado se benefician los «amigos»; tal lo sucedido con las ecografías donde se entregó sin licitación un paquete de exámenes de ese tipo, por 43.000 pesos por mes, a una empresa de un funcionario; cuando antes solo se gastaban dos sueldos de carrera sanitaria y el mismo Signa le contrata dos o tres empleados, con los mismos medios.
A los 64 municipios se les retienen fondos de coparticipación a través del Pacto Provincia-Municipio; y se los entregan cuando quieren. Mientras tanto no reciben un peso más y se les cobra el agua «potable» y otros servicios a precio de oro. Conclusión, el interior también debe ajustar los cinturones al máximo.
Un capítulo especial es el que deben vivir las empresas, contratistas y subcontratistas de la obra pública. Reciben las partidas muy tarde y mal; deben acudir por deudas o para terminar las obras a la financiera o club de los Hermanos que se les lleva el diez por ciento mensual. Con otras mordidas que deben cubrir no es raro que las empresas negreen a los trabajadores y tengan la quiebra a la vuelta de la esquina. Mientras tanto lo que construyen es de malísima calidad.
Los problemas se amontonan y lo que se paga mal y tarde cuesta muy caro: una población mal atendida, sin salud y con mala educación. No extraña que la mitad de la juventud provincial no trabaja ni estudie; ni que la niñez esté acosada por las enfermedades. La economía se paraliza y los profesionales se decepcionan.
Muchos que llegaron a San Luis en los últimos años, con las versiones de la gran provincia, se están volviendo a sus viejos pagos con la cabeza gacha.
Y los propios puntanos, lo que es mucho más grave, tienen la sangre en ebullición. ¿Se podrá soportar tan fácil estas maldades?,,,,,
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