sábado, 18 de julio de 2009

AMIA: A QUINCE AÑOS DEL HORROR


Eran las 9: 53 de la mañana del 18 de Julio de 1994, cuando una bomba destruyó la sede de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina).
El vehículo pasó por las puertas principales del edificio, ubicado en calle Pasteur 633. El ataque consistió en un explosivo de nitrato de amonio. Los siete pisos del edificio fueron reducidos a escombros, y ochenta y cinco personas murieron por la explosión.
Pánico, ambulancias, gente corriendo, vidrios rotos cayendo de las ventanas de los edificios, cubriendo toda la calle. Gritos que surgían de la multitud, mezclaban historias milagrosas y trágicas casualidades del destino. El mundo hizo escuchar su ira. La sociedad toda salió a la calle a decir basta.
El 18 de julio de 1994 la AMIA recibió el mayor ataque terrorista que haya sucedido en la Argentina, el mayor ataque contra los judíos.
El gobierno argentino actuó en silencio, silencio que dura hasta el día de hoy.
Recién el 18 de Julio de 2007, se declaró Duelo Nacional, en homenaje a la víctimas del atentado terrorista acaecido en la Ciudad de Buenos Aires el 18 de Julio de 1994. Según decreto 886/2007.
Un abrazo que nunca llegó a apretar, un te veo que tendría que haber sido quiero volver a verte, una promesa mil veces incumplida, un chau en vez de un te quiero, un beso que a penas rosó la mejilla, un gracias mudo, una noche sin abrazos, un beso apasionado que nunca llegó.
Ochenta y cinco vidas que nunca pudieron cumplir sus sueños. Ochenta y cinco vidas que vivían sus vidas sin sobresaltos, soñaban su futuro, llenos de alegría, pero un día como hoy, hace quince años salieron de sus casas como todas las mañanas, para nunca regresar.

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